4° Atlanticazo

4 de abril 2022

EL ATLANTICAZO SIGUE CRECIENDO CON LA FUERZA DEL PUEBLO EN LAS CALLES!!!

Desde la Asamblea por un MAR LIBRE de petroleras saludamos cada acción realizada contra la instalación de plataformas petroleras en el mar, en las distintas comunidades costeras. Nuestro grito de resistencia no conoce fronteras y se sigue extendiendo a lo largo y a lo ancho del país, hermanándonos con otras asambleas, colectivos y organizaciones que enfrentan al extractivismo en distintos territorios. 

El abrazo solidario que recibimos cotidianamente de compañeres de todo el país y del mundo, nos alienta a seguir adelante en esta pelea contra la entrega, el saqueo y la contaminación que impulsan desde el gobierno y las corporaciones.

Ante las masivas movilizaciones y acciones de resistencia replicadas en los territorios costeros, el gobierno responde con una arremetida comunicacional, con la  que buscan instalar el proyecto petrolero offshore a la fuerza. 

Como sucedió en  las provincias de Neuquén, Río Negro y Mendoza con el fracking, comienzan a repetirse los mecanismos de confrontación contra las comunidades que nos oponemos. El fuerte lobby iniciado hace un mes por el gobierno y las petroleras, repite el patrón implementado en otros territorios para generar consenso social. Aparecen los «expertos» que presentan a la explotación petrolera como el único camino para lograr desarrollo económico en ciudades dónde la desocupación y el hambre son la cara más visible y dolorosa de un sistema en decadencia.

Corporaciones petroleras, funcionarios, fundaciones o consorcios empresariales, y medios de comunicación intentan vendernos humo, sobrevalorando los supuestos beneficios económicos de la instalación de una explotación de hidrocarburos extrema, cuestionada en el mundo por sus impactos socioambientales. 

Con esta narrativa corporativa lograron instalar el fracking y la megaminería en distintos territorios sacrificados en favor de la rueda capitalista. Hoy, esas comunidades no sólo no disfrutan de ese derrame económico tan enarbolado, sino que además sufren las consecuencias de los desastres generados por las empresas: se perdieron puestos de trabajo por la destrucción de las economías regionales, se envenenó el agua, el aire, la tierra, se están perdiendo amplias zonas de biodiversidad natural, y la población ya padece enfermedades producto de la contaminación. Ésta es la imagen de territorios arrasados por la voracidad de este sistema, que poco se preocupa por el bienestar de quienes los habitamos. 

La Secretaría de Energía, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, YPF, Equinor, el Cluster de Energía, el Colegio de Ingenieros, la CGT, el diario La Capital mienten descaradamente. Con una fuerte campaña mediática, estos actores político- empresariales, salieron a repetir el mismo relato.

Ante los cuestionamientos a este proyecto petrolero que está en manos de grandes corporaciones multinacionales, entró en escena la empresa YPF, tratando de convencernos de que estamos ante una patriada que nos va a permitir alcanzar la soberanía energética. 

Con escasos argumentos afirman que “es una gran oportunidad para el país, para la provincia y para Mar del Plata en particular” y que se generarán miles de puestos de trabajo.

En cuanto al impacto ambiental sostienen que el «Estado nacional tomó todos los recaudos necesarios, que para aprobar un plan de esta naturaleza, el proyecto pasó por catorce áreas del estado y hay una serie de informes estrictos». Pero el único informe ambiental existente, fue elaborado por la Consultora Sherman, sin un Estudio de impacto previo. En él sólo hace referencia a la exploración sísmica en los bloques CAN 100, 108 y 114, omitiendo los impactos acumulativos de dicho procedimiento sobre el ecosistema marino. Tampoco se realizó una evaluación de impacto ambiental de la totalidad del proyecto petrolero, que cuenta con 18 áreas marítimas concesionadas.

Aseguran que Equinor tiene 6.000 pozos en funcionamiento en todo el mundo y que nunca ha tenido un derrame, pero su prontuario oculto demuestra todo lo contrario. Esta empresa es fuertemente cuestionada en su país no sólo por la contaminación sino por los casos de corrupción en los que se vió involucrada.

Como mensaje “tranquilizador” aseguran que esta actividad se realiza en el mundo y en nuestro país hace muchos años. En Argentina, la experiencia de explotación offshore es en aguas someras, entre 100 y 500 m de profundidad. El proyecto que intentan instalar es en aguas profundas y ultraprofundas, debiendo atravesar una columna de agua de más de 3000 m de profundidad, en una zona donde las condiciones hacen a esta actividad muy riesgosa y con alta probabilidad de accidentes. 

También nos plantean que en caso de derrame, el mismo no llegaría a nuestras costas, olvidando que en esas áreas marítimas habitan numerosas especies que serán afectadas, y que el daño al mar nos impacta de múltiples formas, no sólo cuando se contaminan nuestras playas.

Mientras con absoluta ceguera siguen afirmando que los impactos son mínimos y mitigables, el mundo continúa conmocionado ante los accidentes y derrames ocasionados por empresas como Shell y Equinor, tanto en el proceso de extracción como durante el transporte de hidrocarburos. El histórico derrame de petróleo de la planta Deepwater Horizon en 2010 sigue causando estragos en la fauna marina del Golfo de México, según un estudio de la Universidad del Sur de Florida (USF). Fueron 11 los trabajadores muertos y la contaminación alcanzó a 2.000 kilómetros de costa. 

Experiencias más recientes confirman el gran riesgo que se corre si avanza el proyecto petrolero en nuestro mar: Tierra del Fuego, Argentina (octubre 2019), Brasil (agosto 2019), México (julio 2021), Tailandia (enero 2022), Perú (febrero 2022), Nigeria (febrero 2022), por citar sólo algunos ejemplos.

En Brasil, caballito de batalla con el que intentan vendernos los beneficios económicos de este proyecto de mal desarrollo, las consecuencias socioambientales muestran el grave impacto que tiene el extractivismo petrolero sobre los territorios y las comunidades donde se asentó. No sólo por los derrames que se producen sino también por el aumento del tránsito marítimo en los territorios que son transformados en puertos petroleros, lo que afecta la vida marina y con ello, la actividad pesquera de costa. 

Por otro lado, hablan de la implementación de controles por parte del estado para garantizar el menor impacto… Nos preguntamos si serán los mismos controles que garantizan que las poblaciones sean fumigadas por el agronegocio, o que los ríos de Andalgalá y de Jáchal sean contaminados por la megaminería, o que las comunidades de Allen  y Añelo sean envenenados por el fracking. 

Los mínimos riesgos ambientales que las empresas afirman que se generan, significan poner en juego la salud de las personas y de los ecosistemas de los cuales formamos parte. 

La política extractivista del gobierno argentino contradice todos los compromisos asumidos para reducir el impacto del cambio climático que amenaza drásticamente la vida del planeta. El avance de la frontera hidrocarburífera, a partir de la instalación de plataformas petroleras costa afuera, sostienen la emisión de dióxido de carbono en la atmósfera, cuando el compromiso asumido fue reducirla a la mitad hacia el 2035.

Esto demuestra que no hay límite para las corporaciones cuando persiguen sus ganancias y ni para los gobiernos capitalistas que nos someten a los organismos de crédito internacional como con el reciente acuerdo firmado por el gobierno con el FMI.

Por eso decimos que quienes hoy avalan el proyecto petrolero son también responsables del ecocidio.

Declaramos que la explotación petrolera en el mar es ganancia para unos pocos y destrucción del trabajo y contaminación para las comunidades costeras. No nos resignamos a que nuestros territorios sean zonas de sacrificio. Resistiremos con fuerza a la avanzada ecocida.

Las comunidades costeras somos parte del mismo mar y la misma resistencia contra la instalación de petroleras. Las asambleas se multiplican: Mar del Plata, Necochea, Miramar, Mar Chiquita, Mar de Ajó, Santa Teresita, Villa Gesell, San Bernardo, Bahía Blanca, Viedma, entre otras. 

La lucha contra la explotación petrolera costa afuera se enmarca y fortalece en unidad con la lucha que llevan adelante distintas asambleas socio ambientales del país. El extractivismo no tiene licencia social y cada vez somos más los territorios que nos organizamos para ponerle un freno.

La lucha es ahora! No podemos esperar a que los funcionarios responsables de dar luz verde al proyecto petrolero tengan un momento de conciencia sobre el impacto que generarán sus decisiones. 

Nos convocamos a denunciar a las corporaciones petroleras, a las empresas locales, a los funcionarios y políticos, a los sindicatos y centrales de trabajadores cómplices, y a los medios de comunicación que son parte del entramado extractivista.

Como quedó demostrado en el Chubutazo, la lucha contra el extractivismo y las políticas de entrega se gana con el pueblo en las calles. Por eso nos convocamos a seguir construyendo resistencia, para gritar cada vez más fuerte:

¡PETROLERAS EN EL MAR NO PASARÁN!!

¡FUERA EL EXTRACTIVISMO DE NUESTROS TERRITORIOS!!!

¡NO ES NO!!!

Asamblea por un MAR LIBRE de petroleras
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