Historia

Crónica de una entrega anunciada

Ante una crisis ecológica innegable, las corporaciones petroleras junto al estado nacional pretenden ampliar la frontera hidrocarburífera, utilizando métodos de extracción de petróleo y gas cada vez más extremos, costosos y contaminantes. 

En mayo de 2019, mediante Concurso Público Internacional, la Secretaría de Energía adjudicó 18 áreas marítimas en la Plataforma Continental a las corporaciones petroleras, para la exploración y explotación de petróleo y gas. A su vez, asignó de manera directa el bloque CAN 100 (ubicada a 300 km de la costa bonaerense), a la empresa YPF, quien en 2020 compartió la titularidad con las empresas EQUINOR y SHELL.

Las grandes petroleras como Equinor, YPF, Shell, Total, BP, Exxon, son parte del entramado corporativo que se repartió nuestro mar para realizar exploración sísmica en búsqueda de hidrocarburos costa afuera, en aguas profundas y ultraprofundas. Por su parte, el Estado Nacional impulsa el extractivismo con políticas que favorecen la entrega y el despojo. 

Debido a las condiciones extremas que se dan en el mar, la actividad petrolera offshore presenta grandes probabilidades de accidentes y derrames. Por otro lado, es necesario mencionar que la implementación del proyecto petrolero requiere miles de kilómetros de litoral marítimo interceptados para la construcción de la infraestructura petrolera: red de oleoductos y gasoductos, puertos, astilleros, terminales industriales, instalaciones de apoyo, estaciones de transbordo de carga, refinerías, estaciones de almacenamiento, tránsito de buques petroleros y helicópteros, etc., dañando de manera irreversible el ecosistema marino, así como también impactando sobre el frente costero y las economías regionales de las comunidades asentadas a lo largo de toda la costa atlántica. 

El mar es un bien común, alrededor del cual las comunidades costeras nos hemos desarrollado económica, cultural y socialmente. Es parte de nuestra identidad. Por eso, desde hace varios meses, se vienen realizando acciones de visibilización y resistencia en distintos territorios costeros, para demostrar que la instalación de plataformas petroleras en el mar no tiene licencia social.

Construyendo resistencia desde abajo

La asamblea por un MAR LIBRE de petroleras se fue gestando a partir de las experiencias de lucha socioambiental que ya se venían articulando en nuestra ciudad. Luego del profundo receso que significó de la pandemia, se lograron  retomar las manifestaciones para visibilizar los impactos del extractivismo en los territorios y en nuestra salud: contra el acuerdo porcino con China, contra la permanente cesión  de playas que cada verano vuelve a hacer evidente la entrega de los espacios públicos, el conflicto por el Parque Camet, los barrios fumigados, la lucha por el agua.

Las noticias acerca de la posible instalación de plataformas petroleras en el mar comenzaron a circular lentamente entre activistas, colectivos y organizaciones. Luego de realizar algunas actividades sueltas para empezar a contar lo que estaba pasando, a mediados de junio de 2021 decidimos convocar a la primera acción de difusión y resistencia en la Rambla de Mar del Plata. Para ese entonces el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación había anunciado la primera Audiencia Pública Virtual a realizarse el 1 de julio.

El sábado 19 de junio de 2021 se realizó una jornada de arte con volanteada, junto al monumento de los lobos marinos. Llegaron muchxs vecinxs para compartir el encuentro, y  algunos medios locales también estuvieron presentes. 

Al final de la actividad, hicimos una asamblea donde se contó como venía avanzando el proyecto presentado por Equinor y otras empresas  petroleras.

En esa asamblea decidimos cómo continuar. Sentíamos que había que informar a la comunidad. Así fue que surgieron dos volanteadas para la semana siguiente y una movilización en la Municipalidad el 1° de julio, coincidente con el inicio de la Audiencia Pública Virtual convocada por el MAyDS.

Ese día, volvimos a hacer una asamblea para hacer un balance de la jornada y definir cómo seguir.… un nuevo espacio de lucha socioambiental se iba forjando con cada intervención realizada en la calle.

Por esos días definimos el nombre de nuestra asamblea, que  se fue conformando al calor de la lucha, por organizaciones socio ambientales, políticas, colectivos de arte y vecinx autoconvocadxs.: Vinieron otras tantas marchas, volanteadas, festivales, muraleadas, encuentros virtuales y presenciales, charlas debate. Acciones organizadas desde la autogestión fuertemente acompañadas por la gente.

Nos reencontramos  en la identidad y el sentir como comunidad costera, construyendo la resistencia desde nuestra asamblea  para enfrentar a un enemigo enorme con poder mundial.

Llegó diciembre de 2021 y el  proyecto de Exploración sísmica de Equinor seguía frenado. Y se vino el Chubutazo.. La impotencia y la bronca por una ley de zonificación minera impuesta con violencia se transformó en un fuego que no sólo derribó la ley ecocida sino que abrazó con fuerza todas la luchas socioambientales del país.

Y como un faro nos hizo ver que el único camino posible para resistir a la entrega es mantenernos firmes, organizadxs y movilizadxs.

El 30 de diciembre amanecimos con la noticia. La Resolución 436/21 firmada por Juan Cabandié, al frente del MAyDS de la Nación, mostraba claramente la decisión del gobierno nacional de entregar el mar a las corporaciones petroleras, más allá del rechazo popular. 

Ese mismo día, en una asamblea multitudinaria se resolvieron tres acciones:

  • movilizarnos hasta la rambla luego de esa reunión.
  • hacer un corte de ruta el 31/12 frente a la Residencia Presidencial en Chapadmalal
  • Convocar al 1° ATLANTICAZO para el día 4 de enero. Esta fecha fue tomada en unidad con la lucha antiminera de Chubut que todos los 4 de cada mes sale a la calle.

El ATLANTICAZO se nutrió con el apoyo de distintas asambleas, colectivos y organizaciones de todo el país. Atravesó fronteras y los abrazos solidarios llegaron desde toda Latinoamérica y distintos puntos del mundo. Mar del Plata fue noticia a nivel internacional por una manifestación multitudinaria y popular que se expresó contra el avance de la industria petrolera sobre el mar. Con bronca y alegría, con cantos y gritos, las calles céntricas se llenaron con la expresión genuina de un pueblo que no se resigna a seguir siendo pisoteado.

Desde el inicio, nos organizamos para enfrentar el avance de la explotación de hidrocarburos en el mar.  Pero a su vez, nos sentimos parte de la lucha que se da en todo el país contra distintos proyectos extractivistas  como la megaminería, el agronegocio, el fracking, la quema de bosques y humedales, el avance del negocio inmobiliario sobre los bienes comunes, etc.

Mientras una fuerte campaña propetrolera es impulsada por sectores sindicales, empresariales y profesionales junto a medios hegemónicos locales que intentan instalar un discurso mentiroso sobre los supuestos beneficios de la explotación petrolera offshore, construimos nuestra asamblea- trinchera, que no conoce de cansancios, desánimo y dolores, donde la resistencia se teje entre comunidades costeras unidas por el mar. Entre territorios distantes que ven en la lucha del otro su propia lucha. Entre compañerxs que hacen de cada jornada una acción de rebeldía contra este sistema voraz.

Seguimos adelante, luchando con la fuerza del mar y el apoyo permanente que nos hace sentir que no podemos bajar los brazos.

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